Hemos construido una sociedad basada (entre otras cosas) en demandar de los demás, hasta el hartazgo, cosas que deberíamos proveernos por nosotros mismos; y a rehusarnos a pedir cosas que solo pueden darnos los demás. Esto, que a primera vista parece pueril, se nos ha metido tan dentro que ya está haciendo estragos en nuestra conexión con nosotros mismos.

“Los demás” tienen la culpa, la responsabilidad, la obligación, la suerte, el derecho, la fuerza, el privilegio, la voluntad, el conocimiento, la habilidad, los medios. Y como todos somos los demás de todos, menos de nosotros mismos, no sumergimos hasta ahogarnos en la paradoja de “todos siendo ninguno”.

Y al final, por supuesto, NADIE tienela culpa, la responsabilidad, la obligación, la suerte, el derecho, la fuerza, el privilegio, la voluntad, el conocimiento, la habilidad, ni los medios. Y entonces, a ninguno de nosotros se nos puede pedir que rindamos cuentas por nuestros actos o por nuestras apatías, por nuestras palabras o por nuestros silencios, por nuestros haceres, por nuestro decires… o no. En resumen, por la soberanía sobre nuestras propias vidas.

Porque siempre nos falta “algo”, y ese “algo” tiene dos caracterísiticas distinitvas, es mágico y ,siempre debió haber venido de afuera mientras nosotros lo esperábamos quietitos, con los picos abiertos y a los gritos, como pichones huérfanos.

Con la excusa de “terminar con la era del dolor” pusimos en franca extinción la Era del Sacrificio…

Si, como sospecho, hasta ahora viniste leyendo con cierto recelo, posiblemente este sea el momento en que empiezas a gritar:

  • A NOOO, ¡¿Pero que dice esta delirante ?! , ¡¿ Ahora va a pedir silicios y flagelaciones también ?!!!!!-

Perdón.

Pero es que yo no tengo la culpa de que siglos de tradición judeocristiana hayan transformado el término Sacrificio en la basura que es ahora, más cercana a “Martirio”… En realidad SACRIFICIO es “Sacro Oficio”, es decir el Oficio Sagrado al que se consagra un individuo en la búsqueda de un Objetivo Superior. Ah!! Claro, si hubiese empezado por el término Misión no se nos hubiesen despeinado tanto la plumas no?!. Pero es que es más que eso y el hecho es que temerle a una palabra no hace que su significado desaparezca, Misión y Sacro Oficio son cosas diferentes.

Todos aquellos que estamos encarnados tenemos una Misión, y por lo tanto nos espera un Sacro Oficio para ponerla en el mundo, un sacro oficio que nos demandará esfuerzo, responsabilidad, mérito, compromiso, honor, voluntad, conocimiento, habilidad y el coraje de afrontar el hecho de que deben salir de nosotros y no de los otros; y esto no está sujeto a la envergadura de la Misión, porque la real envergadura de la Misión no puede ser medida en términos mundanos.

Puede ser que algunas Misiones sean vean más “coloridas” (camaleones más, camaleones menos), parezcan más glamorosas (habría que verlas de cerca, en materia de “Glamour” la mayoría tienen estilo Monet) o por el contrario más grises (vieron alguna vez lo que hacía Chaplin con unos pocos grises?) pero EL HECHO, es que ninguna es mensurable apropiadamente en esta dimensión; entre otras cosas, porque todas ellas se extienden más allá de esos límites.

Por otra parte (como ya salió en otra reflexión) construimos existencias basadas en la circunferencia (y la profundidad) de nuestro ombligo, y desde allí asumimos que vivimos en un mundo pequeño, oscuro y sobre todo solitario. Somos incapaces de reconocer en el otro un posible compañero de ruta, un colega del Sacro Oficio, un viajero de caminos alternativos, que puede tener mucho para enriquecer (cuando no re-evaluar), nuestra propia ruta.

No nos comunicamos, no compartimos, no agradecemos, no valoramos lo que somos y lo que tenemos para dar y por lo tanto somos incapaces de valorar lo que los otros tienen para darnos. Menospreciamos como reflejo invitable del menosprecio hacia nosotros mismos, y para compensar lo que eso nos hace sentir, despreciamos al otro. No nos atrevemos a “Ser” y para no afrontarlo, pretendemos que el otro “Nos Haga”.

Es ahí cuando lo que debe ser hecho por nosotros es demandado a lo demás (y ojo que ahí caen todos ¿eh? personas, amuletos, dioses, Maestros, mascotas, presidentes, vecinos… lo que venga); aquello que debemos recibir desde el amor de los demás no lo pedimos, (¡porque nosotros tenemos nuestro orgullo che! porque la dignidad ante todo!!); y lo que debe ser compartido se pudre en nosotros y en el otro convirtiéndonos en cadáveres solitarios y hediondos (porque al otro no lo voy a andar sosteniendo)

  • “Si total a vos no te cuesta nada”

  • “Porque lo que yo me aprendí es mío, el otro que se haga de abajo”

  • “TOMÁ!!, yo te lo doy sin medir lo que vale, es el fruto de toda la experiencia de mi vida pero no vale nada”

  • “Si al otro le da lo mismo yo se lo quito y listo che”

  • “pero vos sabes lo que me costó a mí?”

DAME, DAME, DAME, DAME DAME…
NO IMPORTA LO QUE SEA,
QUÉ TENÉS?,

¿QUÉ SABES?
¿QUÉ PODÉS?
DÁMELO.

LO QUE ES TUYO ES MÍO Y LO QUE ES MÍO ES MÍO.
¡¿PERO QUE QUEDE MUY CLARO QUE YO DE TI NO NECESITO NADA EH?!

Y lo más increíble de esto, es que muy pocas veces es la gula o el egoísmo lo que nos motiva. somos motivados por nuestras inseguridades, por nuestros miedos, por nuestra falta de fe en nosotros mismos. Si lo hacéss vos, lo debes hacer mejor, si lo decís vos debe ser cierto simplemente porque no lo estoy diciendo yo, como vos tenés te merecés que te lo quite, porque seguro que lo lograste de modo dudoso…

Siempre les decía a mis alumnos que para que una transacción fuera exitosa no se podía pedir un millón de dólares y un vaso de agua.Simplemente una cosa anula la otra.

Si todo lo que necesitas es un vaso de agua, para que agotar tu línea de crédito pidiendo un millón de dólares; y si lo que necesitas es un millón de dólares, no te conviene distraer a tu línea de crédito con pavadas, total después pasas por un kiosco. Quién diría! quichicientos años y mil caminos después, resulta que no puede ser más vigente esto.

Somos Seres maravillosamente creados y desarrollados, somos el espejo de Dios en esta dimensión que es parte de su creación y, por tanto, parte de la nuestra. Somos Dioses en el sentido más estricto de la palabra, sin eufemismos sin falsas modestias. Somos los celebrados por el coro de Seres de Luz como los Benditos, los Valientes, los Heroicos.

Somos co-creadores del Todo Manifiesto en cada uno de nuestros actos y nuestros pensamientos y estamos rodeados de otros tantos como nosotros. Olvidarlos es olvidarnos, ignorarlos es ignorarnos, despreciarlos es despreciarnos, negarlos es negarnos, abusar de ellos abusar de nosotros mismos y por lo tanto degradar nuestra condición divina.

APRENDAMOS A DISTINGUIR QUE ES LO QUE DEBE PROVENIR DE NOSOTROS MISMOS, (Y a confiar en que, como chispas divinas encarnadas somos perfectamente capaces de proveerlo para nosotros mismos); Y QUE ES LO QUE DEBEMOS PEDIR DE LOS OTROS, CÓMO, CUÁNDO Y CUÁNTO.

SIEMPRE, LO MÁS IMPORTANTE SON LAS PREGUNTAS,
NO LAS RESPUESTAS.

Antes agradecí a los que me quitaron la bandeja, ahora gracias a todos aquellos que no me dieron lo que les pedí. Una gran parte de ello me hizo lo suficientemente mal como para ponerme a pensar y a producir, y el resto me hizo lo suficientemente bien como para descubrir que Soy Capaz de pensar y producir.

A todo el que me pidió… ¡uy! espero haber hecho lo correcto (sin importar lo que haya sido) y a TODOS sin excepción: lo importante fue haber compartido unos metros del camino.

QUE RECIBAMOS
Y SE NOS NIEGUE
SIEMPRE DENTRO DEL PLAN DIVINO
Y PARA NUESTRO MAYOR BIEN.

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Namasté.