En este tiempo lo pasé cambiando, rediseñando, reordenando, realineando lo único sobre lo que tengo auténtico poder. YO MISMA.

Especialmente los últimos 5 meses han sido de observación profunda y directa de la imagen.
Cuál? La que tenemos de nosotros mismos.
Nos miramos en el espejo distorsionado de nuestra memoria, de nuestros miedos, de nuestras creencias
(Y cuando digo “nuestras” no sé si es correcto, porque no sé si nosotras las tenemos o ellas nos tienen, si son elegidas o impuestas, creídas o acatadas, si las elegimos o las padecemos)
Nuestras miserias, nuestros “glamoures” (y acá que refiero a la acepción metafísica, es decir a los cúmulos de energía emitidos por nuestro ego que nos envuelve y no entrega una imagen de nosotros mismos) .
En conclusión el espejo suele reflejarlo todo…menos quienes somos.
Algunos ven una imagen minimizada, oscura o dolorosa, avergonzante o insuficiente y la vergüenza nos impide que podamos empezar la búsqueda clara y límpida de la mejor versión de nosotros mismos.
Otros ven una imagen bella, llena de ornatos, iluminada, casi hipnótica que sellamos a cal y canto y nuestro encantamiento nos impide que podamos empezar la búsqueda clara y límpida de la mejor versión de nosotros mismos.

PARADÓJICO?…
HUMANO

Hoy , la reflexión orbita justamente sobre esta imagen. Tal vez porque ya se ha dicho mucho sobre cómo comunicarse con una imagen deteriorada, pero poco sobre cómo se completa el proceso.

Con los años de trabajo he notado que esta imagen recientemente reconstruida y brillante hasta el hipnotismo es bastante común en algunos de los que transitamos el camino de la espiritualidad. Es característico de caminos que se recorren superficialmente, o en solitario sin ningún tipo de guía (permanente u ocasional), los coleccionistas de Maestrías, los que declaran el “Conócete a ti mismo” sin más convicción de buscar hasta verse bonitos dejando la sustancia de la sentencia al filo de la boca y al borde del espejo.
No se interioriza.

Habitados por una serie de teorías de autoaceptación y autoreconocimiento, reconstruimos nuestros egos a veces sumamente dañados por los años de educación y desvalorización (algo deseable y admirable) pero luego convertimos este nuevo ego en nuestro becerro de oro y nos negamos a renunciar a él.
Nos ha hecho sentir tan bien, ha sanado tantas heridas, ha resultado tan dulce, que pensar en dejarlo atrás frente a un camino que conduce a lo desconocido simplemente no parece inconcebible.
Sin embargo, todos intuimos en nuestro fuero íntimo, que hay más para hacer, más para explorar, que esta primera reconstrucción es como un puente provisorio que tendemos para poder hacer camino hacia algo mayor y mejor. Apenas una 1º fase.
Pero es evidente que apenas estamos la escalada al interior de nosotros mismos y que el camino se presenta ríspido, sombrío porque aún no hemos “echado luz” sobre él y peligroso porque nos lleva hasta puntos completamente desconocidos. Esta recién alcanzada meseta nos ofrece, en cambio, el brillo de nuestro reciente descubrimiento sobre nosotros mismos y la satisfacción de un encuentro amoroso con nuestro estar siendo que nos distingue del común de la gente, y nos devuelve una imagen de nosotros mismos brillante y llena de orgullo.
Somos Dios en manifestación, buenos por naturaleza, nobles, esperanzados, racionales, asertivos, íntegros, semi mitológicos, y sobre todo somos muy, muy humildes, no nos estamos ensalzando, nos estamos reconociendo.
Está mal?
NO.
Pero está incompleto. Este estadio es apenas la dosis de alimento necesaria para emprender el verdadero camino, nuestra zona no iluminada está esperándonos, repleta de verdades, de realidades y de dones en forma de desafíos y enseñanzas que nos darán una consciencia más real sobre quiénes somos y quienes podemos llegar a ser.
Peor es oscura, es atemorizante, es agobiantemente estrecha, hay cada vez menos espacio para la distracción… y aquí a donde hemos llegado se está tan bien.
Y así, sin siquiera notarlo, luego de haber hecho tantos y tan altos esfuerzos hemos terminado en una nueva zona de confort, más espaciosa, más luminosa, más limpia, más compleja, más racional…pero zona de confort al fin.
Algunos de nosotros pasaremos el resto de nuestras vidas redecorando y moviendo los muebles de nuestra zona convencidos de que eso es avanzar, de que tenemos la llave a la mejor versión de nosotros mismos, peo sin atrevernos a salir de ella convencidos de que somos ya muy superiores a quienes ni siquiera han llegado hasta acá.
Para poder hacerlo es necesario dedicarse a seleccionar sólo a aquellas personas, voces, informaciones, relaciones y opiniones que validen nuestra idea de nosotros mismos. De cómo SOMOS, porque SOMOS ASÍ, y eso es un hecho inamovible e indiscutible.

SI?
Un hecho es que vos estás leyendo estas palabras, si pasara alguien a tu lado en este preciso instante podría certificarlo.
Si le pregunto a tu madre quién sos me va a dar una respuesta diferente de la que me dará tu pareja, o tu jefe, o tu mejor amigo…

CUANDO DEFINIMOS EL “YO SOY” EN LA ESPACIO TEMPORALIDAD NO HACEMOS OTRA COSA MÁS QUE SACARA UNA FOTOGRAFÍA DE UN MOMENTO Y UN MODO DE VERNOS.
UNA OPINIÓN CON FECHA DE CADUCIDAD INMEDIATA. … LO QUE “REALMENTE SOMOS” ES MUCHO, MUCHO, MÁS… Y MUY DISTINTO.

Hace unos días, conversando con alguien a quien admiro por sus palabras y sus criterios me dijo sin sombra de dudas:
-Yo soy así, y no voy a cambiar-
Lo dijo con los modos iluminados de convicción, fijos en un espacio en su mente lleno de orgullo y seguridad… y todo lo que yo podía escuchar es la perdida de futuros posibles y “Ser” diferentes, en aras de un futuro rígido, sostenido a fuerza de seleccionar sólo lo que se ajusta a él, empequeñecido por la rigidez que toma con el paso del tiempo.
Y todo por quedarse en una primera instancia que, sí, es maravillosa. Por no buscarse más allá de su primera victoria, por no permanecer en estado de conciencia activa abierto a nuevas posibilidades de Ser…

Porque ESA es trampa… la de perdernos la posibilidad de escalar más altos en nosotros mismos y recibir luz directamente del sol de nuestra verdadera presencia “YO SOY”.

Porque este Ser que apenas vislumbramos y que nos parece tan deslumbrante, es apenas un puente que nos ayuda a sortear el obstáculo de nuestra falta de amor hacia nosotros mismos, nuestros juicios de minusvalía inculcados y forjados a través de nuestros condicionamiento; para poder tener la fuerza y la presencia necesarias para poder iniciar el verdadero camino, en que nos muestre la mejor versión de nosotros mismos, el que no enseñe un estado de conciencia y búsqueda permanente de ella.
Pero en vez de esto, dejamos nuestra zona de sombras intacta y queremos ocultarla con un juego de espejos, que invariablemente incluye el autoengaño y la mentira. Nos hacemos expertos en mentiras sobre mentiras, construcciones sobre construcciones, ocultamientos sobre ocultamientos, parcialidades sobre parcialidades convirtiéndonos en una estructura siempre en riesgo, siempre sobre compensada, siempre al borde del derrumbe…

Y SIEMPRE AGOTADA.

Cada vez que una persona llega a mi consulta y empieza con :
…”NO SÉ QUE PASA QUE ESTOY TAN CANSADO/A” yo empiezo a preguntarme qué clase de estructura sobre compensada estará sosteniendo y qué tan grande es. Casi invariablemente se traduce en el cuerpo, en su postura a nivel esqueleto, y en su funcionalidad a nivel nervioso.

En resumen esto no es, no puede ser otra cosa viniendo de El Registro, más que una invitación,  y es mi deseo que aceptes esta invitación de la Gracia Divina a mirar con confianza lo que vos CREES hoy que es tu zona más oscura…
Serás más sabio y más rico y estarás más en contacto con tu verdad divina si lo haces con amor, sabiduría y la convicción de tu ideal de vos mismos.

Usted tiene el permiso de republicar este artículo o cualquiera de sus partes sin modiicaciones,
y
en tanto incluya un vínculo de retorno a esta página,
gracias a una licencia de Creative Commons
.
NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Namasté.

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