El Camino es largo.

Si, para quienes elegimos caminar mirando cada paso, para saber hacia dónde lo estamos dando, el camino es largo.
Y es largo, no porque lo alargue nuestra decisión, sino porque mientras lo recorremos de ese modo, somos conscientes de que estamos en camino.
Cada tanto, se hace necesario detenerse, mirar, revisar esa cruz del “Usted está aquí”

Pocos saben que la cruz que marca un punto, o que sirvió a los efectos de representar una firma,  es un símbolo rúnico.
Gyfu( X ) “La restauración del equilibrio, la conciliación, el acuerdo entre dos partes … o planos, (de ahí que sirva como rúbrica), el punto donde dos caminos se cruzan para definir el ESTAR.”
Un aquí, un ahora.

Sin embargo, ante de ser Gyfu ( X ) fue Ken (< ) , “El Fuego Humano, la fuerza vital. La autoconsciencia.”

La Ken (< ) se ubica con el vértice al centro, con la apertura apuntando a la cuatro direcciones, en un continuo de llegar y partir, de hacer centro y expandirse, de ser y hacer.
Cuando las cuatro se centran, se equilibran, se ubican, aparece el punto de convergencia…EL YO SOY en un presente infinito y continuo.
El “ESTAR  ACÁ”.

El ubicarse en un aquí y ahora, tomando la decisión de sostenerlo (más allá de los supuestos, las proyecciones y el mandato social) es un modo de constituirse, de denotar identidad, de “distinguirse” en el mundo….

YO SOY ESTE QUE ESTÁ AQUÍ Y AHORA.

Y del mismo modo que las Ken forman la Gyfu porque centran en un mismo punto la energía de todas las direcciones y todas las direcciones pasan por ella, así el ser humano es El Divino en potencia,alimentado por todos los aspectos de la divinidad,  pero con la potestad absoluta de ser sólo aquello que desee.

Las dos preguntas que parecen fundacionales en el nacimiento del Ser en Consciencia son

  • Qué es Dios?
  • Qué es el Infierno?.

Yo, con mis escasas herramientas y luces, otros, mucho mejor provisto de ambas que yo, todos hemos intentado responder esas preguntas al modo Platónico.
Buscando ESA gran verdad que nos exima de toda duda.

LA VERDAD…LA IRREFUTABLE.

Ellos y yo, hemos caído siempre en la impotencia de buscar “LA VERDAD”… y yo en lo personal abandoné las quimeras de las verdades absolutas hace mucho tiempo atrás.

No me interesa saber si Dios es el Gran Arquitecto, o el temblor que tengo al besar a quién amo. No me importa si está inmanente en mi consciencia o es una fuerza que cataliza el cambio desde fuera de mí.
Porque sólo hallé paz cuando fui capaz de reconocer que es TODO eso, junto, unido, multidireccional.

Dios es mi arquitecto, pero es la mismo tiempo y en concordancia, mi Divinidad Interior co-creando sobre la arquitectura.
Es mi “Destino” pre- contratado,  y la fuerza que cambia los contratos a mi entera voluntad y albedrío.
Es mi Amor puesto de manifiesto en la Universalidad de mi misión, y en la individualidad de mi Ser Mujer Enamorada.
Dios, es eso que yo soy cuando encuentro mi paz, conseguida a través de reconocerme y amarme sin juzgarme, y sin cambiarme la máscara como quien cambia las ropas según las estaciones. Dios es lo que veo en el espejo cuando me estoy amando; y lo que veo en el LEGÍTIMO OTRO que reconozco como tal y que también merece ser amado (que no es lo mismo que elegido o sostenido)

Y el Infierno se muestra igual de abarcativo.
Es mi miedo interior generando imágenes de monstruosas y diabólicas en un teatrillo de sombras a vela en medio de la noche de mis dudas.
Y es la fuerza que opera fuera de mí y que yo busco en miles de modos para poder moldearme o para poder justificar mi victimización.
ES el camino que tienta por conocido, por “confortable” (y no es que sea especialmente cómodo) o el camino nuevo que elijo sin detenerme a evaluar que es ese precipicio que se abre por delante.
Es el proceso de no aceptación (que no es lo mismo que resignación o apatía o entrega), por tanto es la carencia de saber que aun cuando fuese cierto que nosotros no hemos elegido que nos pase lo que nos pasa (?!!!) cómo pasamos por lo que nos pasa es pura y exclusivamente nuestra elección y de ella depende como saldremos al final del recorrido.
Dónde marcará la Gyfu nuestro “Aquí y Ahora” .

Nos mostrará en tránsito, fluyendo siempre de presente a presente en al encuentro de la mejor versión de nosotros mismos?

O nos encontrará creyendo que avanzamos, pero estirando los hilos del pasado , re-sintiendo de lo que nos pasó hasta que el efecto de rebote nos haga terminar una y otra vez sumergidos violenta y sorpresivamente en aquello que creíamos haber dejado atrás.

Al fin, Dios es aquello que no alcanzo a distinguir porque lo respiro, lo vivo, lo siento, lo tengo… LO SOY.
Es aquello que somos antes de nada y después de todo.
Es cada uno de nuestros actos de perfección elevados hacia la expresión de mi Divina Presencia.

“Tú, no eres un ser físico viviendo una experiencia espiritual
Eres un ser espiritual viviendo una experiencia física”

Cuando se comprende eso, cuando se reconoce esta esencia en la consciencia, la misma pregunta de “Qué es Dios” carece de significado.

Al fin, el infierno es aquello que temo y que hago realidad (manifiesta o declarada) sólo para sostener la figura de inmisericordia del mundo hacía mí y mi victimización, para justificar, en mi sensación de falta de encuentro conmigo misma, la “realidad” del abandono de Dios.
Como si fuera él el que me dejó sola y no yo que solté su mano, como si la habitación de vidrios a pleno sol estuviera en verdad a oscuras, y  yo no tuviera los ojos cerrados.

“Tú, no eres un ser físico viviendo una experiencia espiritual
Eres un ser espiritual viviendo una experiencia física”

Cuando se comprende eso, cuando se reconoce esta esencia en la consciencia,  simplemente se sabe que el infierno no es otra cosa que el puente del corazón roto entre la razón de nuestra consciencia terrena y la Consciencia de nuestra Razón Divina.

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Namasté.