Es una gran bailarina Tanatos.
Danza entre los vivos mientras acaricia a aquellos que ya han decidido su partida y se entregan. Y en el insondable dolor de la pérdida, nos negamos a aceptar nada que se aproxime remotamente con la idea de ciclo, de elección de momento, de contrato previo… no importa si ya manejamos estos datos de antes o si acabamos de encontrarnos con ellos a los efectos de ayudarnos a superar nuestra pérdida.

Hace menos de un año, alguien a quien conozco sólo de modo virtual, y con quién tenido el honor de formar una amistad y compartir retratos de su vida, me escribió para anunciarme que una enfermedad terminal amenazaba a su padre ya muy mayor.
Y fui testigo doloroso del calvario de un hombre que lo intentó todo,de todos los modos posibles para salvarlo, y del dolor desgarrado e impotente de enfrentarse con la realidad cuando falleció.

Hace unos meses el hijo de pocos meses de vida de una clienta muy querida desencarnó en medio de un dolor desgarrador. Uno tan grande que me hizo temblar mi propia razón de ser en este camino. Traspasada en el Ser por la simple idea del dolor inimaginable y habiendo sido completamente incapaz de asistirla, mi mente y mi corazón se negaron a alinearse por un tiempo.

PERDIDAS…

NUESTRAS

PERDIDAS

En el fondo lo tenemos claro, cuando hablamos de los deudos hablamos de SU pérdida, no de la pérdida de aquel que acaba de cambiar de plano. Y al fin de cuentas lo que sucede es meramente lo que sucede, y lo que importa en nuestra mente es como nosotros lo interpretamos.

Es una gran bailarina Tanatos.

Y como toda bailarina, su danza es para aquellos que aún pueden verla, no para aquellos que ya no la ven, porque en el otro plano, la muerte no existe. Porque la muerte ES en función de la vida en el plano de la dualidad, si no hay dualidad la luz no proyecta sombras y la vida no conoce la muerte.
Pero acá, en la dualidad, la muerte es la confirmadora suprema de la vida, el modo más pleno de llamarnos la atención sobre el propio Ser y el propio Estar… O, para ser más exactos, sobre nuestro “Estar Siendo”.
Porque Tanatos baila para nosotros, los que estamos aún acá, los que “quedamos”, los que necesitamos re-conocer la vida. Porque el último servicio de amor que hace aquel que desencarna, es dejarnos el murmullo innegable, ineludible, de Tanatos en el oído

-“Dime”- nos susurra -“Qué has hecho de tu vida hasta acá?”-

-“Crees que la tienes comprada?”-
-“En verdad vas a elegir seguir viviendo como si fueras a ser eterno?”-

-“Qué valor le das a tu vida?”-

-“Qué creencias/justificaciones seguirás sosteniendo para no ser el protagonista de tu vida?”-

-“Qué debieras dar/darte que no estás dando?”-

-“Que debieras recibir/recibirte que no te estés permitiendo?”

Todos vivimos pensando que esto que somos/nos pasa/ sufrimos/negamos, pasará “algún día”, así, como por obra y gracias de la magia.
Y cada día nos vamos a dormir como cada día, y nos despertamos como cada día.
Y cada día creemos que no importa, que no es ese EL día, pero que será otro.

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez
y esperar resultados diferentes”

(A. Esinstein)

Algunos filósofos han concebido al hombre como la “victima impotente” en la danza entre Eros y Tanatos. Yo no soy filosofa, no creo en el hombre como víctima sino como protagonista totipotente de su mirada y su postura frente a la vida, y no creo que exista una dualidad entre Eros y Tanatos, más allá de la conceptualización destinada a la comprensión, creo que el Amor es Vida y la Vida incluye la Muerte en este plano, y que la Muerte es Amor, e incluye a la Vida…

Cada paso, cada elección, es una recreación y hasta una renovación del ciclo
Vida – Muerte- Vida
y cómo elijamos “pararnos” frente a eso nos constituye como identidad.

Todos conocemos a Tanatos…Todos morimos a unas posibilidades cuando hacemos a una elección, morimos a un período cuando entramos en otro, morimos a lo que fuimos cuando elegimos ser lo que somos.
Quien no acepta a Tanatos no acepta el cambio, pretende vivir una vida en la que todo esté en el mismo plano, todo tenga el mismo valor.
En la que elegir no signifique dejar de lado…
Y entonces elige en el plano mental pero no no en el físico, vive un mundo de decisiones potenciales pero nunca concreta nada… y, claro, no experimenta la muerte , vive, si, siempre… PERO MUERTO, ESTÁTICO, IMPOTENTE…

ESA NO ES TANATOS…
ESA ES LA VULGAR MUERTE, LA AUSENCIA DE VIDA, COMO LA CONOCEMOS EN NUESTROS MIEDOS…
ES EL CUCO DE NUESTROS TERRORES NOCTURNOS,
EL CASTIGO PROMETIDO A NUESTRAS CULPAS,
EL DESTINO DE VACUIDAD QUE” NOS ESPERA” COMO A VÍCTIMAS EN EL MATADERO.
ESO ES, EN SUMA, LO QUE NOSOTROS CREAMOS,
NO LO QUE CREA LA VIDA.

Hace casi 7 años atrás, alguien cercano a mi murió accidentalmente… un hombre que tenía apenas un año más que yo por entonces… y más allá de la tristeza de perder “de vista” a una persona extraordinaria y de un corazón maravilloso, golpeó en mi cabeza el recuerdo de una conversación que habíamos tenido hacía menos de 6 meses…

-Sabés que pasa, esta vida que llevo es un desastre, trabajo como un animal, casi no estoy con las nenas, le falto a mi mujer, no soy ni compañero, ni amante, ni nada…soy un ausente, y mi mujer me lo cobra con reproches, y quien sabe si algún día me lo cobre con algo más… estoy amargado-
-Y qué pensás hacer?-
-Y qué puedo hacer?…yo confío en que algún día las cosas vayan a cambiar-

La tarde que murió, acababa de discutir con su hija mayor y por puro instinto protectivo su esposa se había puesto del lado de la hija y terminaron discutiendo todos. Buscando “hacer desaparecer” el mal momento se fue a dar una ducha, se sentó en el borde de la bañera y nunca más volvió a levantarse.
No pude evitar pensar:
Qué me hubiera contestado aquella tarde, mientras tomábamos mate, si supiera que en menos de seis meses su vida iba a terminar?
Hubiese elegido declararse victima de sus circunstancias o protagonista de su vida?.

La realidad es que yo sabía lo que hubiera contestado él, lo que hubiese contestado yo en su lugar. Como lo supe en ese momento que recibí la noticia, y volví a ver cuanta vida sin vivir estaba dejando para un mañana ilusorio, que podría no llegar nunca, y que entre tanto estaba convirtiéndome a mí en pasado.

Como lo sabemos cada uno de nosotros…

Tanatos es la gran igualadora, sin importar quienes seamos, qué hayamos hecho, cuánto dinero hayamos acumulado, cuantas obras de bien hayamos hecho…
TODOS VAMOS A MORIR…
Y TODOS LO SABEMOS.

LA ELECCIÓN RADICA EN QUÉ VAMOS A HACER CON ESTE CONOCIMIENTO.

buho hermosoEl gran búho blanco se recorta en vuelo sobre el paisaje oscuro
en línea recta hacia la que camina en sombras,
ella abre los brazos,
feliz de verlo llegar
y él proyecta sus garras, como cuchillos,
al centro de su pecho,
arrancándole el corazón.

Mientras lo devora inperturbable,
la mujer le pregunta, aturdida de confusión:
-Por qué lo has hecho?!!!-

Con las plumas bañadas en sangre
y los ojos amorosamente fieros
el gran cazador le responde

-Si no mueres…cómo esperas nacer?-

(UN VIAJE Fragmento)

Es una gran bailarina Tanatos.

Y baila a nuestro alrededor de un modo frenético, casi horroroso, y su capa se arrastra, rozando, (incluso cubriendo a veces), a todos los seres que de un modo cercano o lejano están conectados con aquel que acaba de desencarnar…
Tanto, que a 15.000 km de distancia, y sin haber escuchado nunca sus consejos, llegué a sentirme huerfana la mañana en que alguien, a quien jamás he visto a los ojos, me contó que luego de meses de doloroso camino su padre había desencarnado.
Tanto que a 50 km, sin haberlo tenido nunca entre mis brazos, un bebé llegó a faltarme en el regazo.
Tanto, que inevitablemente comprendo que Tanatos no es para los que se han ido de nuestra vista, sino para aquellos que nos quedamos mirándonos en el espejo.

Nuestra perdida nos angustia porque nos pone frente a nuestra vulnerabilidad más íntima, nos reclama efímeros, y frágiles. Pero también nos recuerda el valor del presente, y que la continuidad existe.
Nos confronta con nuestros miedos, con nuestras potencialidades, con nuestra responsabilidad personal, con nuestro poder de elección y pone en nuestras manos el control supremo de nuestras vidas…
Porque no hay mayor control que el de saber lo que nos depara el futuro…
Saber que lo peor que podría pasarnos es morirnos… Y eso es un hecho ineludible…
De ahí en más todo es ganancia.

De igual modo, nos llama la atención sobre el modo en que nos relacionamos con el otro, ese otro , que tampoco tiene la vida comprada, que está sujeto a las mismas leyes vitales de este plano que nosotros, y que cualquier día podría no estar , por cualquier motivo.
¿Lo seguirimos hostigando con reproches absurdos?
¿Lo seguiriamos recibiendo en nuestras vida para hacernos sufrir, sabiendo que de todos modos su existencia es finita y no nos atañe?

QUÉ HARÍAMOS…HONESTA, SIMPLEMENTE…
SI RECORDARAMOS LA DANZA DE TANATOS.

Y cuanto tiempo dura el efecto de esta danza en nuestras vidas?
Lo que elegimos que dure, para algunos es un flash que tienden a borrar inmediatamente para esconderse de nuevo en su zona de confort.
Para otros promueve una compulsión a “redecorar” esa zona de confort, cambiando todo para que nada cambie.
En otros, en cambio, despierta un llamado interior a renovar la vida, a re-conocerla, a re-vivir. A dar valor y auténtico sentido al más maravilloso regalo de vida que podamos recibir, la danza atemorizante y bienhechora de Tanatos.

La elección sólo es importante para nosotros, porque a Tanatos le da lo mismo si la reconocemos en esta danza, o en la próxima, o en la otra, ella seguirá bailando frente a nuestros ojos porque sabe que al final del camino, más tarde… más temprano… bailaremos con ella, para descubrir que esa danza no será lo peor que nos pueda pasar a nosotros, sino a los que se quedan… Y que eso es lo mejor que les puede pasar.

Porque al fin de cuentas, Tanatos no es más que otra puesta en escena del Mitote, de la Mara…de la Gran Ilusión. Un espectaculo estremecedor de luces oscuramente radiantes, de fuegos renovadores, que se presenta ante los ojos de aquellos que pueden verlo, para rescatar el sentido último de toda la ilusión en esta dimensión, el compromiso con la Vida como maniferstación de la Divinidad. Cómo lo aprovechemos, qué máximo provecho podamos sacarle, es nuestra decisión…

Y LA ÚNICA RAZÓN DE LA DANZA DE TANATOS.

Con total humildad,
sirvan estas palabras no solo de reflexión
sino de homenaje a aquellos que se quedaron con las manos vacías
y el corazón lleno.
Que la Gracias Divina los abrace y los acompañe,
y que encuentren en ese mismo hecho las razones para re-vivir.

AMEN.
Usted tiene el permiso de republicar este artículo o cualquiera de sus partes sin modiicaciones,
y
en tanto incluya un vínculo de retorno a esta página,
gracias a una licencia de Creative Commons
.
NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Namasté.

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