Los occidentales cuando pensamos en Tantra pensamos en Seeeexo!
Y no es de extrañar porque cuando pensamos en autos pensamos en sexo, en ropa o perfumes: pensamos en sexo, en yogures o detergentes: pensamos en sexo.

De hecho cuando pensamos en juventud o en vejez, en religión y espiritualidad pensamos en sexo.

  • Tenerlo,
  • negarlo,
  • abstenerlo,
  • proclamarlo,
  • esconderlo,
  • censurarlo,
  • diversificarlo,
  • multiplicarlo,
  • simplificarlo,
  • mistificarlo,
  • comercializarlo,
  • culparlo,
  • excarcelarlo,
  • deidificarlo,
  • mandarlo a decapitar.
  •  1º, 2º, 3º, homo, trans, hetero, bi… pan… metro… sapio…a… “sexual”… es decir, con cualquier excusa:

    ¡SEXO!

La cultura occidental (y la judeo-cristiana en particular), es obsesiva sexual.
Como los perros se persiguen estúpidamente la cola, nosotros nos perseguimos los genitales.
Porque esa es la otra cara de la realidad… 
Estamos genitalizados, no erotizados.
No hay educación, ni filosofías occidentales que nos enseñen sobre la importancia del erotismo, sobre la energía que encierra el VERDADERO CONTACTO, ese punto de comunión donde “el yo”, y “el tú” se funden en una unidad de amor que nos trasciende y nos pone de frente a lo sagrado que nos constituye, que nos da vida, que define nuestra REAL IDENTIDAD.
Tal vez al Orgasmo le digan “Petit Morte” no por la muerte en sí… sino porque es el umbral de un nacimiento. El punto en que nacemos a nuestra esencia más sutil, más perfecta, más íntima…

Y podemos renacer una y otra vez.
A nuestro placer… LITERALMENTE.

Y el conocimiento de esto (y más aún la experimentación) otorga a cada uno como individuo una consciencia de sí y de su poder que lo hace “Anormal”… completamente “fuera de la norma”, de los estándares socialmente diseñados para mantener “el orden”.
Entonces claro, no hay nadie que nos hable sobre la importancia de recrear en nuestros cuerpos y en nuestras vidas el misterio de lo sagrado, aquella chispa de divinidad que hace de nuestra unión sexual uno de los caminos posible de trascendencia, una lección de Amor Divino hecha danza.

El erotismo es la expresión de esa llama, de esa potencia, de esa energía inmanente… la genitalidad es sólo eso… un sabroso regalo de los instintos, digno de valorar, apreciar y cultivar…Una bella (como todas) expresión de nuestra corporalidad.

  • Como comer (que no es paladear)
  • Como dormir (que no es soñar)
  • Como mirar (que no es ver)
“El erotismo es
una de las bases del conocimiento de uno mismo,
tan indispensable como la poesía.”
Anaïs Nin

Lo postulaban todas las filosofías antiguas, con el paso del tiempo lo validaría “la ciencia”:

Los músculos guardan la memoria de toda nuestra historia.

Esto es algo que aprendí hace no tengo idea cuántos años, y mi visión del mundo cambió radicalmente. Nunca más fui capaz de retener la estética de un cuerpo, nunca más fui capaz de tocar “carne”.
Lo que toco, lo que veo, siento, es historia viva, dolores que quedaron, sueños cumplidos, fantasías perdidas, amores que bendijeron, risas compartidas, llantos solitarios. No es un cuerpo, es un alma densa, es una historia completa que merece respeto, cuidado, atención.

Nunca se toca un cuerpo,
se toca una memoria…
UNA VIDA INTEGRA.

Sin embargo, el Tantra no tiene una relación mayor con el sexo que con la comida, o el descanso, la familia, el dinero, la muerte o el ocio, la higiene o la declaración de impustos. De hecho, hay escuelas tántricas (post-védicas por supuesto) que incluso propician el celibato.
En realidad, es el sexo el que tiende al Tantra anhelando alcanzar su máximo potencial, y no al revés.
En sánscrito “TANTRA” podría traducirse de este modo (como una de sus antas traducciones potenciales)

Tan: Extender, expandir
Tra: Liberar.

En términos cotidianos se lo define como expandir y liberar la conciencia, pero su definición puede atomizarse y aplicarse a cada nivel de energía que se quiera liberar y/o expandir.
Es la doctrina más antigua que se conozca puesto que tiene sus raíces en el culto de la “madre” que se evidencia ya en la edad de piedra. Sin embargo sus primeros registros escritos datan de finales del siglo II de lo que reconocemos como la “Era Cristiana” Porque el verdadero Tantra (que también puede traducirse como “TRATADO”) es de tradición oral.

Una filosofía nacida durante el Matriarcado que promueve, ANTE TODO:
LA CELEBRACIÓN DE LA VIDA COMO PARTE INTEGRANTE DE LO DIVINO.
(Con el tiempo se fusionó (¿lo fusionaron?) con la cultura védica y lo demás es historia turbia.)
 Pero lo dicho:
Ante todo, y por sobre todo el Tantra es la Celebración de la Divinidad partiendo de la Vida misma, de la mismísima materia, en tanto esta es obra de la divinidad, en busca de la Unidad, de la dimensión del Padre-Madre Dios Unificado, libre de dualidad e ilusión.
Desde allí la conclusión es simple: ¿Cómo estarías frente a Dios en persona?
¿Asombrado, concentrado, involucrado, comprometido, extasiado, agradecido…?
Cómo te comportarías, que le dirías, ¿cómo te dirigirías a Dios si lo tuvieras justo frente a tus ojos?
Porque eso es la materia cotidiana.

Y si Dios está Presente en su totalidad en todas y cada una de las manifestaciones de la Materia, sin excepción: ¿Cómo deberías vivirla?  y la respuesta es tan natural como referencial a nuestro tema de conversación: TANTRICAMENTE
Porque el Tantra propone permanecer en el eterno presente honrando la Presencia de Dios y el Misterio de nuestra propia Divinidad.

Muchas tradiciones y filosofías se han hecho eco, con mayor o menor precisión, con mayor o menor consciencia de esto y promueven poner Amor en cada uno de nuestros actos. Es bello…bellísimo.
Pero la invitación del Tantra va incluso más allá: ENCONTRAR el Amor y la Divinidad en cada cosa que hacemos.

  • ¿Cómo llega a nosotros el amor en aquello que tenemos en nuestras manos, en aquello que experimentamos, en aquello que vemos?
  • ¿Cómo podemos reconocer la vibración de la divinidad en todo lo que no rodea por grande o pequeño que sea?
  • ¿Cómo encuentro a Dios vivo, real presente, en la mirada del otro?

¡¿Pero cómo, y el Sexo?!
Ah!! Eso, si:
Pues yo de corazón yo te deseo que mucho y bueno si te gusta,
que siempre suma..
Pero NO es el punto.

El sexo es la representación material del Poder Creativo del Uno (El Dios-Diosa, en Síntesis) y como tal posee el potencial (¡NO EL PROPÓSITO!)  de recrear dicho Poder convirtiendo al éxtasis sexual en una Manifestación de la Divinidad.
Ahora:
¿Si dos que se atraen no unen sus cuerpos en un ritual místico divinizante, no van al infierno (o al cielo)?
¿No reciben condena alguna por “perder el tiempo”?
¿Si sólo están eligiendo vivir una parte de la experiencia cuando de hecho ESTÁN OBLIGADOS a vivirla toda?
La respuesta a todo es un definitivo NO.

Debieran hacer exactamente lo que hacen:
Elegir, una y otra vez; y sentirse libres de modificar dicha elección cada vez que lo crean bueno para ambos.
¿Si una persona se masturba “tántricamente” es menos censurable una acción que tradicionalmente se tilda de oscura y pecaminosa? NO.
Porque de hecho su acción no es ni oscura ni pecaminosa, ni antes, ni durante, ni después de calificarla como “tántrica”.
“PECADO” significa etimológicamente “Errar al blanco” así que salvo que no recuerdes dónde están los puntos de placer, no hay nada “pecaminoso” en una masturbación.
(Y si no los recordás , ¡¡Pues a buscar!!, que quien busca encuentra, encuentra seguro).
Es simplemente una elección, en la que puede incluirse el conectar con la Energía Vital hacia el Amor Universal a través del amor a sí mismo, o no, preferir quedarse con la experiencia autosatisfactoria sin por eso deba recibir ninguna amonestación o censura religiosa.

SU CUERPO, SU TEMPLO: SU ELECCIÓN.

Tantra invita a ir más allá, a hacer de cada cotidiano una conexión energética divina para propiciar el cielo en la tierra en cada uno de nosotros.
No es una ley, es un llamado.
OBVIAMENTE, si uno está sufriendo la muerte de un ser amado, se le hace más difícil encontrar los horizontes de divinidad que si está escuchando música, y si está escuchando música resulta más difícil que si está teniendo sexo, y si está teniendo sexo, resulta más difícil que si está celebrando una comunión profundamente amorosa y erótica con el ser amado.

 Simplemente
porque es más fácil ver
dónde hay más Luz.

La elección radica en cada uno de nosotros en cada instante del presente: Reducir el Tantra a una serie de ejercicios pubocoxígeos , posturales y respiratorios más enfocados en presentarle batalla a la eyaculación con el fin de resultar victoriosos en la carrera contra la multiorgasmia es negarle su verdadera identidad y vocación…
La de Abrazar la vida material en un Éxtasis de Divinidad.
Y, por ende, es negarnos a cada uno de nosotros la invitación a vivir de todos los modos posibles, sin restricciones, sin juicios, sin limitaciones.
Porque somos Dios,
Viviendo la experiencia de Dios,
Dentro de Dios.

COMO SIEMPRE, LA ELECCIÓN ES TUYA

Usted tiene el permiso de republicar este artículo o cualquiera de sus partes sin modiicaciones,
y
en tanto incluya un vínculo de retorno a esta página,
gracias a una licencia de Creative Commons
.
NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Namasté.

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