Cuando pensamos en construir una vida a nuestro gusto, en diseñar la realidad en la que queremos vivir pensamos en una empresa titánica que nos supera desde lo filosófico y lo operativo.

EL DESAFÍO

Buscamos libros, gurús, programas, retiros, que nos iluminen sobre el ingrediente mágico para lograr el milagro de una vida disfrutable.
Existe sin embargo una matriz de aplicación universal que es, a mi juicio, el puntapié inicial infalible para toda empresa que tenga que ver con el rediseño del individuo.
Es, en definitiva, un derivado de la regla de buda para la Felicidad:
“Colaborar incondicionalmente con lo inevitable”
Y el modelo de decisiones estoico (ver: La Toma de Decisión Estoica) y su esencia está presente en todo núcleo de saberes (a través del tiempo y las geografías) que haya tenido o tenga como objetivo construir una vida feliz y realizada.

Como muchas veces pasa, las grandes soluciones no son” aceptadas” por su simplicidad y la matriz universal no es la excepción.
No obstante, pocas veces se comprende que simple y fácil no son sinónimos y de hecho en materia de trabajo personal suelen ser antagonistas.
Cuánto más simple sea una regla más difícil será de aplicar en un principio porque demandará de mayor cantidad de disciplina (las “complicaciones” tienden a suplir la disciplina personal con mandatos y obligaciones, ya sea en ritos o deberes, que eximen al individuo de un alto grado de responsabilidad personal)
Así que como primera medida vamos a repasar el genuino entendimiento que hacemos de disciplina en este contexto.
Acercándonos a la definición de la disciplina del Guerrero, de Castañeda

“La disciplina, tal como la entiende un guerrero, es creativa, abierta y produce libertad. Es la capacidad de encarar a lo desconocido, transformando la sensación de saber en asombro reverente; de plantearnos objetivos que excedan el alcance de nuestros hábitos y atrevernos a enfrentar la única guerra que vale la pena, la del conocimiento. Es el valor para aceptar las consecuencias de nuestras acciones, sean las que sean, sin sentimientos de autocompasión o culpa.”
Carlos Castaneda.
(Encuentros con el nagual. Conversaciones con Carlos Castaneda)

Ahora que establecimos que la disciplina es el arte de navegar la incertidumbre desde el completo asentimiento a quién estoy siendo t con el compromiso de formar mi mejor versión, es fácil comprender por qué lo simple puede ser tan difícil y para sobre compensarlo complicamos las cosas a través de mandaros, ritos, reglas y obligaciones morales.

LA MATRIZ

Hay una acción cardinal (una emoción, entendiendo por “emoción” aquello que nos mueve a la acción)  para cada hecho de nuestras vidas, y esta acción se determina mediante la calidad que le otorgo al hecho.
Es decir que una vez calificado el hecho (el sentido o “para qué ocurre” desde nosotros) la acción emerge sin vacilación (Emoción) y entonces es mucho más simple determinar la coordinación de acciones (Los Cómo)
Ya se trate de una relación, de un trabajo, una decisión, un proyecto, o el atuendo que voy a usar en la mañana la matriz siempre es aplicable:

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Donde:
“HACER FELIZ” O “NO HACER FELIZ”
“NECESITAR” O “NO NECESITAR”
Son, obviamente, calificaciones subjetivas.
Y ES ahí donde radica la clave, lograr un nivel de autoconocimiento tan sutil, que esa subjetividad colapse con nuestra genuina realidad interior y nos haga sabios al momento de observar nuestro entorno y diseñar realidad en colaboración con él y no es un contra. (Aún si el objetivo final es superarlo).

Un esquema simple…
Como todo lo genuino de la vida.

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