Muchas veces nos hemos cuestionado (y lo que es peor hemos permitido ser cuestionados) por nuestras faltas de formalidad, nuestras faltas de empeño, nuestras faltas de proactividad, nuestras faltas….  y al poco tiempo nos hemos llenado de vergüenza, de frustración, de impotencia, de desesperanza, de desconcierto hasta sobrepasar incluso hasta nuestros propios límites emocionales, y colapsar.

SIEMPRE LA MISMA CONCLUSIÓN: PARECE QUE VIVIMOS DESEQUILIBRADAMENTE EN FALTA… Y EN SOBRA.

Cuando miro hacia mi historia, no puedo evitar darme cuenta que una gran parte de mi camino me la pasé renegando de Dios, he peleado con Dios encarnizadamente, violentamente, pasivamente, directamente, indirectamente, frustradamente, cansadamente, furiosamente…mente, mente, mente.
Me encarnicé en todas mis batallas, me herí en todos los frentes, me sentí abandonada en cada cruce, agonicé en cada ruta.

Y por fin me entregué… no con la convicción pacífica de la Iluminación; sino con el abandono de las fuerzas que sucede a la derrota, y me deje arrastrar por marejadas que parecían de infierno hasta el único punto de llegada posible: EL REGAZO DE DIOS.

Y supe que todos los caminos llegan ahí, sin importar las vueltas que des en aparentes direcciones contrarias, en cada pelea, cada furia, cada negación: el estuvo en mí y yo no hacia otra cosa más que estar en él, y finalmente descubrí que yo había dedicado toda mi disciplina, toda mi voluntad y toda mi conducta a conocerlo, explorarlo y revelarlo… a mi dolorosa, desgarrada y ensombrecida manera. Cuando estuve lista, por fin, fui bendecida con las más Sagradas Revelaciones y con el mapa completo de una Misión que había estado esperando por mí pacientemente durante mi camino y el el modo en que elegí recorrerlo y aprender de él.
Pero además aprendí, que también hubiese llegado hasta este punto de mi camino aún si me hubiese ahorrado muchos de los sufrimientos autoimpuestos, muchas de las angustias autoinflijidas y muchas de las complicaciones autoprogramadas…

Simplemente no eran necesarias,
simplemente eran una pila de autolimitaciones
que no tuvieron más razón de ser
que la de someterme al abandono
y al desamor de mi misma.

¿Me dejaron enseñanzas?:
SI CLARO.
¿Fui más sabia al final de cada experiencia?:
SIN LUGAR A DUDAS.
¿Podría haber optado por un paradigma de camino más amoroso, más sano y menos agobiante que el de “aprender por el dolor”?
ABSOLUTAMENTE!!!!
la opción siempre está ahí, tomarla o no tomarla es nuestra decisión.

maitri


Lo que faltó fue, simplemente, lo que yo no supe poner, lo que yo desoí de mi misma… Mi “AUTOAMOR”.
No la “autoestima” como un cliché remanido de la Nueva Era, ni la autoaceptación. (No me gusta la autoaceptación. Tiene un regusto a “hay algo que está mal conmigo ,pero igual me quiero”. Ya no me alcanza como punto de partida)

 Faltó, esa esencia de Amor Genuino, Incondicional, Compasivo, Tierno; que como divinidad potencial estoy capacitada, Y PERMANENTEMENTE INVITADA,  a derramar sobre mi misma.
Aquello que los budistas llaman 
“METTÁ” o “MAITRI” (1)  Y que puede ser traducido como “ASENTIR  INCONDICIONALMENTE A QUIEN SE ESTA SIENDO”.
Eso para mi es genuina humildad. La amorosa, la propulsora de nuestra mejor versión.
 
Un ejercicio COTIDIANO de Amor, Benevolencia, Asentimiento y Valoración de uno mismo, que permite evitar las estados autodestructivos, autoviolentos, autocompasivos  o de autocastigo. Porque sólo abrazando incondicional y amorosamente TODO lo que se Es, existe una posibilidad genuina de devenir la mejor versión.
 
ESO FALTÓ… Y me faltó porque no supe que existía sino hasta que me llevé al límite de la autoflagelación.

 

Cuando como respuesta a tanta lucha me encontré con la más Pura Paz, como respuesta a tanto odio hacia mi misma me encontré con el más Puro Amor, y como respuesta a tanta frustración y desesperanza me encontré con la bendición de la Gracia Divina hecha obra en mis manos, comprendí que muchas veces había sido invitada a lograrlo por caminos más suaves, más amorosos y más lumínicos. Como si el Amor Divino hubiese estaado esperando respetuosamente a que yo terminara con mi elección de odiarme y me preguntase con ternura:
-¿Ya está?, ¿Me permitirías amarte ahora? Llevo mucho tiempo esperando –

En otras oportunidades reflexioné sobre “El Camino y el Sacro Oficio… el Plan esta trazado, sí; pero como concretarlo es nuestra elección. El Sacro Oficio es real, la autoflagelación no; el camino es una elección, no una bandería moral. Y esta elección es libre, porque nuestra alma es libre, libre de la ilusión del tiempo y el ego, así que no le importa cuantas “vidas” le tome, podemos complicarlo y retorcerlo todo lo que nos plazca, todo es descubrimiento, todo es experimentación, todo es don. Pero en cada vida una conciencia encarnada llamada a la divinidad pierde una oportunidad preciosa.

Por eso en cada “Vida” somos invitados a tomar una actitud de mayor Conciencia, de mayor Amor, de mayor Luz, somos invitados a cortar camino, a cortar sufrimiento, a abandonar un poco más la ilusión y hacer carne la Verdadera naturaleza Divina que mora en nosotros, nuestro VERDADERO SER.
Incluso estamos invitados a convertir nuestro mero transitar en serenipidad, aquel suceso que hacía que los barcos retornasen de sus misiones con mas tesoros de los que imaginaban.

Más allá de toda dimensión en la que manifieste la dualidad se abre un paisaje de dimensiones puras, netas, de Luz que no produce sombras, de acciones que no producen “reacciones opuestas de igual magnitud” y más allá todavía se abre la Verdad Absoluta, el Vacío Perfecto, la Neutralidad Divina.

Podemos elegir en que creer, pero más aún, podemos elegir CREER; y también podemos elegir LA REVELACIÓN algo en lo que no hace falta “poner Fe ciega”, sino VER EN CONCIENCIA DIVINA Y ENTREGARSE.

Después de esta revelación, tuve el honor de canalizar Esencias Florales “cultivadas” en Jardines Supralumínicos. Una a una, las poderosísimas energías en forma de hidroactivo fueron manifestándose y entregando su mensaje. Un trabajo arduo, energéticamente muy fuerte del que fui protagonista. La última energía, la última flor manifestada  se hizo presente durante el período en que yo le daba forma a esta reflexión y se reveló a si misma como “La Realización del Ser”.
No pude más que quedarme maravillada, maravillada por las cosas que uno tiene la Gracia de presenciar si está VIENDO EN CONCIENCIA DIVINA, maravillada por la sincronicidad y maravillada por un mensaje irradiado por esa energía que no era más que una invitación a recordar Nuestra Divinidad.

NO ES NUESTRA PRIMERA INVITACIÓN Y CIERTAMENTE NO VA A SER LA ÚLTIMA, PERO SI SERÁ LA ÚNICA QUE RECIBAMOS SIENDO ESTAS MANOS QUE ESCRIBEN ESTAS LETRAS Y ESTOS OJOS QUE LAS LEEN. NUNCA MÁS SEREMOS “YO” “ACÁ” Y “AHORA”

Podemos aceptarla, y tomar participación consciente en el Plan y acceder a lo beneficios de deslumbrarnos, enriquecernos, maravillarnos y bendecirnos a conciencia o podemos reencontrar “este momento” en alguna lectura de Registros Akáshicos en una vida ” futura” y lamentar (UNA Y OTRA Y OTRA, OTRA VEZ) la oportunidad malograda y las amargas consecuencias limitantes que se acumularon para su resolución…

“SERÁ COMO SIEMPRE, SERÁ COMO TÚ DIGAS”

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Namasté.

(1)   Voces Pāli o Sánscrita respectivamente. Origenes de la palabra “Maitreya” y de la “Mitra” sacerdotal.