Contrariamente a lo que se popularizó la PASCUA es Independiente de nuestra religión, es un momento sagrado para todos, una invitación al Ser Mismo del individuo a aquietar la mente para escuchar al espíritu, luego de un proceso de autoconciencia, que, significativamente, es muchas veces particularmente oscuro y doloroso.

PASCUA

páscae (latín)

πάσχα (griego)

פסח [pésaj](hebreo)

=

“Paso”

En casi todas las tradiciones místicas del mundo se observa un período de recogimiento y reflexión destinado a propiciar “La Revelación”.
A llegar a reconocer una nueva verdad en la vida personal y “dar el paso” hacia ella.
El plenilunio de Aries es un período en el que las energías se alinean de modo tal que hace propicios la revisión, el arrepentimiento, el reencuentro con sigo mismo y el “Paso”.
El punto en el que habiendo hecho las paces con aquello que queremos dejar atrás, simplemente, damos un paso adelante y lo soltamos.

“…Cuando quieres eliminar realmente una nube de tu vida,
no lo haces con tanto aparato.
Te relajas, sencillamente, y lo borras de tu pensamiento…”
(R. Bach)

No permitas que la invitación te pase desapercibida, no permitas que lo “ruidos” exteriores entorpezcan la única escucha que vale la pena:

La de tu propia alma
susurrándote los designios
de un plan mejor.

Sumá tu Voluntad a la Energía de la fecha y da ese paso que aún no te has permitido

Un viaje de mil kilómetros comienza siempre con un solo paso
(Proverbio Chino)

I
LOS ORIGENES

De acuerdo a la concepción cristiana, durante la Semana Santa se evoca la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Es el momento más sobresaliente del calendario litúrgico.
Ahora bien, la pregunta es ¿qué relación tienen los iconos de la Pascua que hoy conocemos, tales como los huevos, las roscas y los conejos, con esta celebración?
¿Verdaderamente, se otorga hoy el mismo sentido religioso a este acontecimiento como en la antigüedad?

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha observado distintas festividades, consideradas sagradas para muchos feligreses.
Sin embargo, con frecuencia ocurre que lo sagrado se mezcla con lo profano, formando un sincretismo de múltiples culturas.
Muchas observancias paganas fueron cambiando de fecha, hasta coincidir finalmente, con la celebración de la Pascua.

El verdadero origen de la Pascua se remonta al año 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto, hacia la Tierra Prometida.
Se celebraba cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo.
En la víspera del primer día, se comían hierbas amargas mojadas en vinagre, para recordar la tristeza de la servidumbre. Y se narraban en tono cadencioso cánticos que hacían alusión a las diez plagas de Egipto.
Las pirámides de Egipto, testigos de la presencia del pueblo hebreo en el valle del Nilo.

Por su parte, para los cristianos, la Pascua es la fiesta instruida en memoria de la resurrección de Cristo.
El registro bíblico dice que la noche anterior a su muerte, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua judía.
Posteriormente, instituyó lo que se conoce como la “Cena del Señor”, y dijo a sus apóstoles “Sigan haciendo esto, en memoria de mi” (Lucas 22:19).

La Cena del Señor debía celebrarse una vez al año; con ella se conmemoraba la muerte de Cristo. La Nueva Enciclopedia Británica explica que los primeros cristianos celebraban la Pascua del Señor, al mismo tiempo que los judíos, durante la noche de la primera luna llena pascual (del día 14 de abib), del primer mes de primavera (14-15 de Nisán).

A mediados del siglo II, la mayoría de las iglesias había trasladado esta celebración, al domingo posterior a la festividad Judía. El Viernes Santo y el día de la Pascua Florida no empezaron a celebrarse como conmemoraciones separadas en Jerusalén, hasta finales del siglo IV. (Fuente: Seasonal Peast and Festivals).

Otros registros históricos mencionan que los orígenes de la Pascua Florida (en ingles “Easter”) se remontan a la fiesta primaveral en honor a la diosa teutónica de la luz y la primavera, conocida como “Easter”. (The Westminster Dictionary of the Bible).

La primavera era una época sagrada para los adoradores fenicios del sexo. Los símbolos de la diosa de la fertilidad; “Astarté” o “Istar” eran el huevo y la liebre.
En algunas estatuas se la representa con los órganos sexuales toscamente exagerados, mientras que en otras figuras aparece con un huevo en la mano y un conejo a su diestra.

Según el libro Medieval Holidays and Festivals: “La celebración de la Pascua Florida recibió su nombre (Easter), en honor a Eostre, diosa germánica del alba y la primavera”.
Cuenta la leyenda, que Eostre abrió las puertas del Walhalla, para recibir a Valder, conocido como el Dios Blanco, debido a su pureza y también, como el Dios Sol, porque se creía que su frente suministraba luz a la humanidad.

Fue así como poco a poco, la tradición fusiona el significado cristiano con ceremonias paganas.
Aquellos rituales, imposibles de desarraigar eran reasimilados bajo nuevas formas.
El júbilo por el nacimiento del sol y por el despertar de la naturaleza, se convirtió en el regocijo por el nacimiento del sol de la justicia y por la resurrección de Cristo.

II
LOS SÍMBOLOS

Huevos-pascua
Los huevos

La introducción de celebraciones folklóricas en la liturgia cristiana, no dejan de asombrarnos. Sin duda, de todas las costumbres pascuales, la más popular es la de los huevos de Pascua.

Durante mucho tiempo, estuvo prohibido comer en Cuaresma; no solo carne, sino también huevos. Por eso, el día de Pascua, la gente corría a bendecir grandes cantidades de ellos, para comerlos en familia y distribuirlos como regalo, a vecinos y amigos. DE hecho, durante la Edad Media, en Semana Santa, era común que los censos feudales se pagaran con huevos. Y se estipulaba que el día de pago fuese el domingo de Pascua.

El ayuno era obligatorio. Por esta razón, se adopta la costumbre de cocer huevos y almacenarlos. En la época del rey Luis XIV, se suma la idea de pintarlos, para después venderlos. Entre los siglos XVII y XVIII, a la salida de la misa pascual, se ofrecían al monarca cestas cargadas de huevos dorados y decorados artísticamente.

En cuanto al sentido religioso, en la historia, el huevo ha sido un elemento muy importante, dentro de las cosmogonías más primitivas.

En la India y en países semitas de la región oriental, el huevo ha representado el germen primitivo, escondido en el agua.
En la cosmogonía védica se cree que las aguas originarias se elevaron y dieron origen a un huevo de oro, del cual salió el creador del mundo.

En Egipto, el simbolismo del huevo se asemeja al mito griego de la Caja de Pandora. Se cree que el dios Osiris y su hermano, Tifón, lucharon respectivamente e introdujeron todos los bienes y males del mundo en un huevo. Al romperse el mismo, todos los males se distribuyeron por el planeta.

Las hogueras
Originalmente, el incendio de hogueras, durante la época de la Pascua fue prohibido por la iglesia, por ser considerado como un símbolo pagano.

Sin embargo, en Irlanda, San Patricio introdujo esta práctica, con el fin de sustituir la costumbre de los druidas, de encender hogueras en honor a la primavera, por el símbolo del fuego religioso y cristiano, en honor a Cristo.

Este rito llegó a ser tan popular, que los Papas no tuvieron mis remedio que incorporarlo a la liturgia de la iglesia occidental, hacia las postrimerías del siglo noveno. (The Easter Book, de Francis Weiser, S.J.).

II
LA CLAVE

En cualquiera de sus “presentaciones” PASCUA es ante todo un recordatorio de liberación y misericordia. Lo viejo que muere (liberación) y la renovación (primavera, escape, resurrección…) que derrama su amor misericorde sobre aquellos olvidados por el clima, la esclavitud o el “pecado”. 

Misericordia, en una evaluación etimológica pura (con más o menos vueltas de acuerdo al etimólogo y tratando de obviar las interpretaciones tendenciosas) es el compuesto en latín entre:

miser (miserable, desdichado)
cordis (corazón)
y el sufijo –ia Que indica abstractos de calidad.

Es decir, si vamos al análisis que solemos hacer para reordenar el idioma como herramienta; es una palabreja bastante desagradable, mucho mejor sustituida por “Compasión” a pesar de que esta tenga mala prensa.

Ahora:
El “problema” es que  si la palabra que elegimos para explorar está en el contexto de textos oficiales de la Iglesia católica, la exégesis de la palabra se complica muchísimo más allá de lo etimológico e incluso de lo filológico del idioma, y entra en la filología de la teología.

¿Y cuál es el tema complicado con los términos teológicos?

Que tiene fundamento principal en la biblia.
Y la biblia tiene como idiomas originales el hebreo, el arameo y el griego.
O sea, de latín NADA DE NADA

Si tenemos en cuenta que la primera “biblia” en latín es la Vetus Itala , data del siglo  II, y es más bien un compilado voluntariosos de escritos de que se arrogan la calidad de “testamentos”, ahí no más empiezan los problemas, porque (como su data lo indica) fue traducida 200 años después de la “conclusión” de la historia relatada (salvo por el apocalipsis) .
Además, como vimos, no es un manuscrito único. Los traductores son desconocidos, probablemente de Siria, África y otras partes del Imperio Romano generando como resultado, criterios heterogéneos sobre los textos originales.

Para seguir sumando:
La versión que usa la teología es la traducción de San Jerónimo, (que, obviamente, por aquel entonces no era santo) hecha por pedido de Damaso I, conocida como la “Vulgata Editio” o simplemente “Vulgata”. El nombre le es dado por su intención de hacerla accesible a todos “Vulgata” significa “Para el vulgus”, es decir el hombre común.
Mi abuela solía decir que las buenas intenciones alfombran el camino hacia el infierno, y el cándido de San Jerónimo no fue la excepción.

El Concilio de Roma del 380 d.c define el Canon Bíblico, que es la reglamentación de qué textos sí, y qué textos no debían ser considerados válidos por su condición divina. Es decir que establece la premisa irrenunciable de que la Biblia es palabra DIRECTA de Dios y tiene fines evangelizadores. Por lo tanto San jerónimo, si bien tiene vastos conocimientos de hebreo o griego que le hubieran permitido hacer una traducción enfocada en el sentido original del texto, (¡y directamente de las fuentes, lo que evitaría la polución de criterios y fallos de la Vetus!), elije el estilo de traducción literal, es decir: PALABRA POR PALABRA, y su conversión de las mismas al latín.
Ok: Estamos llegando al punto.

En hebreo no hay una única palabra para definir el estado que la teología acogiera finalmente como “Misericordia”.  Hay 3 que son las más comúnmente traducidas de este modo:

  1. El sustantivo hen que deriva del verbo hanan, que significa inclinarse.
    Expresa la actitud de una persona, que se inclina con bondad y cariño sobre otra para protegerla y ayudarla. Implica un profundo sentimiento de benevolencia, de amor personal y gratuito, y un sincero deseo de prestar ayuda y protección eficaz. El término también puede traducirse como “viseras” dependiendo el contexto y eso es clara referencia a la profundidad de la inclinación.

    El mismo verbo hanan expresa también la idea de mirar con amor: Fijar los ojos en alguien con gran cariño y, al mismo tiempo, con singular complacencia. Y, para traducir, por parte de la persona que descubre esa mirada amorosa y complacida, que se posa dulcemente sobre ella, y expresa un sentimiento íntimo, profundo y amoroso que liga a dos personas.
    Asimismo, existen derivado “sonhanan” que manifiesta “mostrar gracia, ser clemente”
  2. El término “hesed”, que resulta “intraducible” porque más que una palabra es un concepto muy amplio y, que es la que más normalmente traducen los LXX y la Vulgata por misericordia.
    Esta palabra “designa la totalidad de deberes que incumben a quienes se hallan unidos por el vínculo de la sangre, de la parentela, de la amistad, de la hospitalidad, de la alianza. El hesed lleva consigo la asistencia, la fidelidad, la lealtad, la solidaridad, el amor que se deben entre sí miembros de una comunidad”.
    El hesed no es sólo un sentimiento; es también, y sobre todo, acción, bondad activa, comportamiento eficaz.

    Resume y condensa el conjunto de relaciones y actitudes que constituyen y definen, por ejemplo, una verdadera amistad, como la confianza recíproca, la mutua transparencia, la fidelidad a la palabra dada y al secreto, la disponibilidad incondicional, el espíritu de servicio, el amor entrañable, la total gratuidad, etc.
  3. El sustantivo “hamal” que expresa “compadecer, perdonar” precedido o proseguido por “hus” que significa “conmoverse, sentir piedad”.  

Es decir:
Que en aras de hacer la biblia más accesible para todos, se decidió simplificar todo este preciosismo conceptual y etimológico  a una palabra mínima en latín y cuya exégesis puede ser contextualizada en el hecho de que el catolicismo es, en su primera hora,  antes que una religión, un aparato del “marketing de salvataje” del alicaído imperio romano, con lo cual compartir una idea (o una fe) no era tan importante como alinear en una ideología, y para eso nace el concepto de “ evangelización” que es un modo de adoctrinamiento propagandístico en los evangelios.
Nada diferente a cualquier fanatismo basado en la creencia de que hay una verdad única, que “casualmente” el emisor es poseedor de dicha verdad, y que tiene el derecho de arrogarse la tarea de inculcarla en cada individuo incluso contra su voluntad para su mayor bien…seguro te suena de otros lados

Redondeando:
San jerónimo mediante ahora tenemos un término que hace “miserable” honor a su conceptos originales, que tienen que ver con inclinarse con devota amorosidad, hasta sentir en las entrañas el dolor del otro y convertirlo en motor del acto, bajo la comprensión de que todo lo que le pasa me pasa, porque somos uno y eso promueve nuestra más profunda fidelidad.

Entonces:
La palabra, mínima, el concepto, tan alto que es casi quimérico y en el medio nosotros…siempre…
Dándole la espalda a la mediocridad, aunque sea impuesta con pretendidas buenas intenciones, para seguir el “paso” hacia la quimera, no como meta, sino como estímulo para no parar de avanzar.
Porque al fin de cuentas para eso es el horizonte…para hacernos caminar.

¿Un buen modo de pensar en Pascua no te parece?

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