1° de Mayo, día internacional del Trabajo, y se me ocurrió indagar un poco en la raíces y los sentidos de un término con el que las sociedades siempre parecen estar en franco antagonismo a pesar de ser tan simple y tan complejo al mismo tiempo.

“Algo malo debe tener el trabajo,
sino los ricos ya lo hubieran acaparado”
Cantinflas

Personalmente sostengo que es importante definir claramente en nuestra mente el Sentido de los actos, y este incluye la comprensión exacta del “Desde dónde” hago lo que hago. Y a veces parte de esos “Desde Dónde” tienen raíces (desconocidas pero presentes para nosotros en lo recóndito de nuestras mentes) en la etimología misma de la palabra.

Es interesante y a la vez significativo que la palabra “TRABAJO provenga del latín tripaliare.  Tripaliare viene de tripalium (tres palos).

trabajo-tripaliumEn la Antigua Roma, donde los esclavos que no obedecían las órdenes eran castigados mediante el sistema que se llamaba tripalium, es decir, de los tres palos y que consistía en un yugo hecho con tres (tri) palos (palus) como en un cepo, en los cuales amarraban a los esclavos para azotarlos. De allí surgió la palabra tripaliare que significaba “sufrir el tormento de los tres palos”.
Es decir que ya en sus raíces “tripaliare” era sinónimo de sufrimiento. La castellanización data de la Edad Media, del latín tripaliare (padecer el tormento de los tres palos) se pasó al castellano trevallar (tres vallas o tres estacas) y ahí se pasó a treballar y luego a trabajar.

O dicho de otro nodo, cada vez que nosotros “Trabajamos” rememoramos el significado de ser, ya ni siquiera el esclavo, sino aquel de los esclavos que, incapaz de hacer lo que debe hacer correctamente según el juicio de un “Amo”, hace lo que hace y está donde está, como un castigo a su incompetencia.
Probablemente en el afán siempre imperialista del catolicismo (que tuvo su apogeo brutal justamente en la Edad Media), la castellanización haya sido un modo de marcar la humildad como sinónimo de sometimiento, autodesprecio, y otras yerbas.
Ya perdido en el tiempo se naturalizo como la actividad dignificante del hombre.

Uno de los tantos horrores lingüísticos, que hacen que yo ame tanto las etimologías, porque, ya que CREAMOS NO SABERLO, estos ecos del logo primigenio se expanden por nuestra mente inconsciente desde la mente universal que todo lo sabe, condicionando el significado al significante.

¿Y entonces?…

Las raíces etimológicas no tienen clasificación moral, no las hay buenas y malas. Al igual que a nuestras acciones cotidianas, se vuelve más efectivo clasificarlas en eficientes o no eficientes para construir el contexto lingüístico que nos condicione de mejor modo para la vida que elegimos vivir.

Mucho mejor que un “TRABAJO” entonces, será una “OCUPACIÓN” palabra que viene del latín “ocupatio” y significa “acción y efecto de llenar de forma que nadie más pueda hacerlo, lo que uno llena su tiempo, para ganarse la vida”. Sus componentes léxicos son: el prefijo ob- (contra, al frente), capere (tomar, agarrar, capturar), más el sufijo -ción (acción y efecto).
O si lo preferís, una “LABOR” que proviene del francés antiguo “labeur” y cuya raíz indoeuropea Labh/Lëb significa asir, aferrar en referencia a algo que se desea y en lo que se pone el empeño.
Es decir que una LABOR podría definirse como la acción de sostener el deseo y la voluntad en una obra.

Y en ambos casos (OCUPACIÓN Y LABOR) los componentes hablan del sostener, lo que siempre es una acción voluntaria, lo que da cuenta de ser una actividad que sin importas su alto grado de placer y/o compensación siempre incluye el ESFUERZO, que, etimológicamente, no es otra cosa más que poner en el mundo nuestra fuerza.

Es muy significativo como la palabra equivalente a “TRABAJO” en inglés es “WORK
cuya raíz proviene del proto-germánico (y por tanto está presente en todas las lenguas anglosajonas) y es Werkan cuyo prefijo Werg significa simplemente “Hacer” y  un sufijo  que implica determinación . 
Es decir que “WORK” significa “Hacer aquello que debe ser hecho” …  Puesto a la luz de las diferencias culturales en relación específica con los “HACERES”,  el esfuerzo, la excelencia y los logros ente latinos y anglosajones es una observación a considerar.

Te deseo que NUNCA MÁS vuelvas a trabajar,
que siempre tengas una ocupación
que te permita acceder a las retribuciones que mereces
gracias al producto de tu hacer labor con tu esfuerzo.

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Namasté.

“Nuestra recompensa
se encuentra en el esfuerzo
y no en el resultado.
Un esfuerzo total
es una victoria completa”

 Mahatma Gandhi